Los tiempos que vivimos son absolutamente excepcionales. Según todos los indicadores, nos encontramos ante una crisis de carácter sistémico que combina emergencias de tipo sanitario, socio-económico, medioambiental y democrática. Esta naturaleza compleja de la crisis impide una solución lineal o limitada a una respuesta técnica. Incluso en el momento en el que se encuentre una vacuna, tardaremos tiempo en poder responder positivamente al resto de crisis que se han generado como consecuencia de la Covid19.

Artículo publicado en Estrategia Empresarial y firmado por el Director de Agirre Lehendakaria Center, Gorka Espiau

En opinión de Agirre Lehendakaria Center (ALC), sería muy útil tomar como referencia la forma en la que la sociedad vasca respondió ante la crisis, también sistémica, vivida tras el final de la dictadura. En aquella situación, supimos responder de forma extraordinaria al colapso de la industria pesada, a tasas de desempleo cercanas al 30% y a la necesidad de construir un nuevo tejido institucional en un contexto político marcado por el impacto de la violencia. Según las investigaciones desarrolladas por ALC hasta la fecha, una de las claves fundamentales de esta respuesta extraordinaria reside en la experimentación. Como en tantas ocasiones, las dificultades obligaron a adentrarse en terrenos inexplorados.

En este nuevo escenario, las estrategias tradicionales propias de una sociedad manufacturera como la nuestra deberán poder combinarse también con nuevas capacidades de experimentación masiva. Las áreas estratégicas que el COVID ha señalado como prioridades para el futuro son espacios en los que la sociedad vasca tiene un gran conocimiento avanzado (sistemas de salud, nuevos sistemas de protección social universales como la RGI, recuperación de la manufactura avanzada en Europa, rediseño de los sistemas alimentarios y gastronomía, digitalización, etc). El reto no es seguir haciendo lo mismo o intentar volver a la situación anterior, sino utilizar esa posición de liderazgo para hacer de Euskadi un espacio de experimentación avanzada donde estos conocimientos pueden ser interconectados. Nuestra propia experiencia nos avala como una sociedad que sabe responder a situaciones de crisis sistémica de forma innovadora.

La otra gran enseñanza de la forma en la que la sociedad vasca ha sabido responder a grandes crisis como la actual la encontramos en la cultura. Manuel Castells, actual Ministro de Universidades del Gobierno Español defiende que la “economía es cultura”. Las decisiones estratégicas que tomamos sobre cuestiones tan tangibles como la COVID19 y sus repercusiones económicas estarán construidas sobre una forma determinada de entender el mundo y el desarrollo humano.

Tan sólo hace 40 años, la sociedad vasca interpretó que un cambio estructural sí era posible. No sólo eso, sino que ante los mismos retos que tenían muchas otras sociedades industriales, se construyeron respuestas totalmente diferentes y más equitativas. Fue el momento de la apuesta por la manufactura avanzada (que las principales instituciones españolas y europeas desechaban), por la economía social , la instauración de una ley de garantía de ingresos básicos (muy similar a la renta básica) y por la recuperación del euskera, entre muchas otras expresiones del denominado “caso vasco”.

La pregunta fundamental es si seguimos pensando que hoy es posible una nueva transformación tan importante como la vivida en las últimas décadas. Una transformación que permita responder a la Covid19 adaptando nuestra base industrial a una economía circular y baja en carbono, que reinvente las políticas públicas para responder a las necesidades de una población envejecida y que haga frente a las desigualdades sociales procurando una vida digna a todas las personas. En definitiva, si podemos elevar nuestra capacidad de ambición colectiva para dar una respuesta propia a retos que son globales como hicimos en el pasado.