Blog publicado en Medium. Por Gorka Espiau, Director de Agirre Lehendakaria Center (ALC), Itziar Moreno, líder de programas en ALC y Patrick Duong, asesor de gobernanza regional del PNUD en Asia y el Pacífico.

Con anterioridad a la Covid-19, los sistemas alimentarios ya se enfrentaban desafíos globales como el cambio climático y los conflictos violentos. Ahora, la pandemia está devastando la producción de alimentos e interrumpiendo las cadenas de suministro en todo el mundo. Según las estimaciones, del Programa Mundial de Alimentos (PMA), millones de personas se verán amenazadas por una inseguridad alimentaria aguda para finales de 2020.

La naturaleza interconectada de los sistemas alimentarios probablemente generará, como respuesta a la crisis del Covid 19, una cascada de cambios disruptivos en la forma en la que producimos, procesamos, entregamos y cocinamos alimentos. Los datos existentes señalan una crisis emergente de oferta y demanda. Esto indica un cambio profundo, especialmente en términos de hábitos de consumo global, así como en la digitalización del sistema alimentario.

Desde agosto de 2019, el PNUD ha estado trabajando en colaboración con ALC, el laboratorio vasco de innovación social,  en el sur de Tailandia para promover la industria alimentaria local y el patrimonio culinario de la región. En esta publicación compartimos la historia de cómo hemos estado desarrollando una Plataforma de Innovación Social que reinventa el actual sistema alimentario local. Hemos estado utilizando intencionalmente un proceso de co-creación que involucra a los interesados locales, como propietarios de restaurantes, proveedores de alimentos, jóvenes emprendedores y artistas, para diseñar una amplia gama de soluciones locales relevantes y aplicables.

Este proceso ha dado lugar a una extensa "cartera" que interconecta múltiples problemas de desarrollo en el área. Aunque estamos enfocados en Tailandia, la cartera también ha sido enriquecida y alimentada por contextos y experiencias análogas; por ejemplo, los chefs vascos galardonados con estrellas Michelin, incluido Dani Lasa, ex jefe de innovación en el restaurante Mugaritz y actualmente líder de Imago, laboratorio vasco de innovación alimentaria. Los chefs involucrados identificaron hasta 50 iniciativas potenciales que apoyarían a las comunidades locales y a la industria alimentaria del sur de Tailandia. Algunas de estas iniciativas incluyen nuevos productos y servicios (es decir, oportunidades de trabajo), canales de distribución alternativos y nuevas regulaciones.

La reciente aparición de la Covid-19 ha puesto de relieve la necesidad de la innovación social para ayudar a los más vulnerables. En el contexto del sur de Tailandia, la plataforma ha ayudado a evaluar el impacto de la pandemia en la industria alimentaria local y en las comunidades. Esto ha sido fundamental para descubrir nuevas formas para que la industria alimentaria local se reinvente y se adapte a una situación de "nueva normalidad" posterior a la Covid-19, mediante, por ejemplo, la adopción de nuevas tecnologías digitales.

La plataforma ha reemplazado los procesos de respuesta aislados y ha permitido una respuesta integrada que conecta la crisis de la Covid-19 con los sistemas y comunidades locales de alimentos. Esto encaja bien con el enfoque de recuperación socioeconómica del PNUD para la Covid-19, que se centra en evitar "soluciones aisladas". A pesar de la naturaleza compleja e interconectada de la Covid-19, la mayoría de las iniciativas de recuperación actuales todavía están diseñadas como proyectos para abordar problemas específicos de forma lineal. Las autoridades sanitarias están desarrollando e implementando nuevas infraestructuras hospitalarias y una mejor atención domiciliaria, las agencias de bienestar social están proporcionando ingresos básicos y las unidades de desarrollo empresarial están tratando de mitigar el impacto de las actuales restricciones de comercialización. Sin embargo, muy pocas de estas intervenciones analizan la intersección entre estas acciones, lo que constituye un requisito previo para que las intervenciones que dan respuesta a esas múltiples problemáticas den lugar a un cambio sistémico real.

El PNUD se compromete a cambiar esta forma de trabajar impulsando las plataformas de innovación social como motores de integración que reunirán a una variedad de actores, métodos y acciones interconectadas para permitir un enfoque más experimental y sistémico para abordar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Esto representa un cambio fundamental respecto a la forma tradicional y habitual de abordar los proyectos. Supone hacer las cosas de manera diferente a cómo las hemos hecho.

En el contexto de la industria alimentaria del sur de Tailandia, esto impulsó un proceso de co-creación que conecta las iniciativas locales y otras intervenciones del sector público y privado con el crecimiento verde, las preocupaciones ambientales y sociales y la gobernanza de próxima generación. Los resultados tangibles de este proceso son una lista de iniciativas en el ámbito de la digitalización, la capacitación y la mejora de las capacidades, el acceso al crédito para mujeres y jóvenes emprendedores, la promoción de talentos locales, la transformación y la creación de marcas de productos agrícolas y marinos regionales y el desarrollo de infraestructuras públicas.

Escuchar y analizar lo que ha cambiado con la COVID-19

Para complementar y contrastar este trabajo, el PNUD y ALC diseñaron un proceso etnográfico de diálogo y observación en el que más de 50 personas y organizaciones han participado para evaluar el impacto de la Covid-19 en la industria alimentaria local y las comunidades. A los participantes se les hicieron preguntas, como por ejemplo: ¿Cómo afecta la Covid-19 a su vida? ¿Cuáles son los principales desafíos y oportunidades que afronta? ¿Qué pasa si las cosas cambian? Mientras se realizaba esta escucha, el PNUD llevó a cabo un mapeo de sistemas de las iniciativas del PNUD y del sector privado para comprender mejor la interconexión entre las iniciativas del PNUD en el área, las desarrolladas por otros agentes de desarrollo y aquellas promovidas por el Gobierno de Tailandia.

Los resultados del mapeo confirmaron el papel central que desempeña la producción de alimentos para las comunidades locales del sur de Tailandia: "Cuando eres un pescador, no solo eres un pescador, te reconectas con el pintor, el carpintero ... río arriba. Y con restaurantes río abajo. Es solo un ejemplo de cómo alguien, que trabaja en la industria alimentaria, puede relacionarse con toda la sociedad".

El hecho de que las comunidades locales malayo-musulmanas en el sur de Tailandia le den un valor especial a la gastronomía también ha sido un elemento compartido en toda la región. Desde pescadores hasta productores de alimentos, propietarios de restaurantes o incluso diseñadores, la comida es una forma de vida para las comunidades musulmanas malayas. "No vamos a clubes o bares para celebrar fiestas, no bebemos alcohol. Simplemente comemos”, dice el antropólogo local Najib Arwaebuesa. “Cuando sucede algo bueno, comemos. Cuando nacemos, nuestros padres lo celebran comiendo. Cuando acabamos nuestra lección coránica, comemos. Antes de que la gente vaya a La Meca para peregrinar, comemos. Aunque no quieras comer, si vas a conocer a alguien, tienes que hacerlo. Y cuando estamos en casa y estamos un poco aburridos, cocinamos".

El papel aglutinador de los mercados de alimentos para todas las identidades también ha sido uno de los elementos clave del proceso de escucha: “Apoyar los mercados genera mayores ingresos para las familias en las comunidades locales porque muchos turistas malayos vienen a visitar el área", dice Patimoh Sadiyamu, vicegobernador de la provincia.

En consecuencia, el rediseño del sistema alimentario local ha demostrado ser un gran desafío, pero también una oportunidad para: mejorar las oportunidades de empleo para los grupos vulnerables (incluidos los migrantes que regresan de Malasia); apoyar la diversificación económica; abordar los problemas ambientales; y la construcción de la marca de los productos locales y tradiciones. También ofrece nuevas oportunidades tecnológicas (por ejemplo: sensores, comunicación…) para mejorar las empresas, la salud (por ejemplo, sistemas inteligentes de gestión de residuos), producir y comercializar nuevos productos (por ejemplo, súper alimentos, Halal), forjar colaboraciones público-privadas a gran escala (por ejemplo, nuevos productos culinarios, programas educativos) y probar nuevas regulaciones (por ejemplo, certificación de alimentos Halal, impuestos locales).

Interpretación colectiva para comprender cómo afecta a las comunidades locales la Covid-19

El ejercicio de interpretación colectiva realizado recientemente ayudó a evaluar el impacto de la Covid-19 tiene en la industria alimentaria local y las comunidades, y puso de manifiesto algunos efectos perjudiciales en las empresas locales. Por ejemplo, los suministros para los restaurantes son cada vez más difíciles de encontrar y, como resultado, se han vuelto más caros. Muchos restaurantes solo están abiertos para pedidos de comida para llevar y, sin embargo, siguen teniendo que afrontar el pago del alquiler y los ingredientes. La industria pesquera también ha sufrido algunos impactos serios debido a las restricciones internacionales en la exportación y en el comercio. Sobre la base de este ejercicio de interpretación colectiva, el PNUD y ALC crearon perfiles de personas que describen cómo la Covid-19 está afectando el sistema alimentario en relación con la edad, el sexo o la ocupación.

La importancia de una cartera para maximizar las inversiones y el impacto

Es importante señalar que las iniciativas e inversiones de respuesta a la Covid-19 pueden perder su potencial transformador si no están interconectadas como una cartera de opciones de inversión estratégica. Por ello, el PNUD diseñó un protocolo para garantizar que todas las iniciativas sean conceptualizadas y prototipadas de acuerdo con este enfoque. Innovar a nivel sistémico también requiere aprovechar nuevas fuentes de financiación, así como asignar los recursos de una manera diferente. Las plataformas de innovación social pueden ayudar a combinar varias fuentes de inversión (pública, privada, filantropía) y diferentes herramientas de inversión (programas gubernamentales, acciones, bonos de impacto social, crowdfunding) para proporcionar capital durante todo el ciclo de innovación de forma sostenida (escucha, co-creación, creación de prototipos, escala).

La aplicación de un enfoque de plataforma, en lugar de una solución lineal de un solo punto, ha proporcionado al PNUD herramientas más potentes y sólidas para responder a una emergencia compleja como la Covid-19. En este contexto, el sistema alimentario del sur de Tailandia y su reinvención representan tanto un desafío como un activo fundamental en relación con la Covid-19. Si los actuales esfuerzos interconectados de gestión, inversión y regulación tienen éxito, el sur de Tailandia podría funcionar como un laboratorio vivo mundial para la reinvención de los sistemas alimentarios actuales después de la pandemia.