La pandemia del COVID-19, más allá de la evidente emergencia sanitaria a nivel mundial que ha provocado, ha puesto al descubierto la desigualdad social o los vacíos del sistema para dar respuesta a esta y futuras crisis que podamos padecer. La forma de tomar decisiones, quién las toma, cómo se toman, con quién ha de contarse… son solo algunas de las cuestiones que se debatieron y pusieron encima de la mesa en la reunión virtual que celebró el Programa Líderes del Futuro impulsado por Agirre Lehendakaria Center.

Con serenidad/tranquilidad, paciencia, histeria, preocupados por el futuro, adaptándose, expectantes… estas fueron algunas de las palabras con las que definieron los participantes de la tercera edición de Líderes del Futuro cómo viven la situación generada por el coronavirus.

Los jóvenes participantes en la presente edición coincidieron a la hora de señalar que esta crisis ha puesto en evidencia las desigualdades sociales (desde perspectiva feminista, empleo, pasando por personas sin hogar, en situación de vulnerabilidad, educación y brecha digital…) y la necesidad de apostar por un Desarrollo Humano Sostenible.

En este sentido, valoraron de forma muy positiva el papel estratégico que debe jugar la innovación social porque “es preciso”, señalaban, “establecer una nueva forma en la que han de tomarse las decisiones. El sistema democrático actual, tocado por la globalización, los intereses y las jerarquías, debe avanzar y tener muy presente la participación de diferentes agentes, las diferentes narrativas existentes y la interpretación colectiva, así como la participación-aportación multidisciplinar para establecer cuáles son las necesidades y qué respuestas hay que dar”.

Asimismo, destacaron las muchas iniciativas sociales y solidarias que ha traído la pandemia: iniciativas de base cultural, iniciativas en redes sociales, vecindario y redes de vecindarios para ayudarse entre los integrantes de esas comunidades… Y, por otra parte, llamaron la atención sobre una situación olvidada en esta crisis, como es el acompañamiento y el duelo al enfermo/a y a las familias.

Otro de los puntos que abordaron fue el de las libertades individuales y el BIG DATA: ¿dónde quedan esas libertades si nuestros datos quedan al albur de el Gobierno? ¿quién velará por su correcto uso? ¿hemos de decidir individualmente si los cedemos o no? ¿debe contar con un límite temporal esa cesión de datos personales? ¿quién nos garantiza nuestros derechos y nuestras libertades?