La Agencia para el Desarrollo de Naciones Unidas (PNUD) ha solicitado recientemente la colaboración de Agirre Lehendakaria Center (ALC) para la evaluación de su estrategia de innovación en las oficinas regionales que se encuentran repartidas por todo el planeta. Sumado a este trabajo que ya ha comenzado a desarrollarse, ALC diseñará y coordinará en 2020 tres pilotos de innovación social en Tailandia, Mindanao y Pakistán con el PNUD.

Artículo firmado por Juan Jose Ibarretxe, Director Agirre Lehendakaria Center / Lehendakari ohia, y publicado en especial Innovación de Estrategia Empresarial

La razón por la que el PNUD y otras instituciones internacionales (Organización Internacional del Trabajo OIT, el Instituto Europeo de Tecnología EIT-Climate, la Comisión Europea o la Fundación Bancaria la Caixa) se han interesado por el trabajo de Agirre Lehendakaria Center está directamente relacionada con la necesidad de construir modelos de desarrollo humano sostenible. Los problemas a los que enfrentamos son de tal complejidad y magnitud (cambio climático, desigualdad, envejecimiento, etc) que ya no valen respuestas desde un ámbito específico de conocimiento. Se buscan desesperadamente experiencias exitosas de transformación socio-económica en situaciones de grave dificultad y a este nuevo terreno de juego se le denomina innovación social. Aunque a nosotros nos cueste verlo así, la experiencia vasca es considerada como uno de los ejemplos más interesantes en el ámbito de la innovación social a nivel global.

La dificultad principal radica en cómo compartir esta experiencia y desde ALC estamos convencidos que sólo es posible desde un análisis más profundo de las dinámicas sociales y culturales que determinan el éxito o fracaso de estos procesos. Hemos asistido a demasiados intentos de replicar el caso vasco con edificios emblemáticos, como el Museo Guggenheim de Bilbao y prácticamente todos han fracasado.

En nuestra opinión, es relativamente sencillo conocer cómo se tomaron determinadas decisiones y las iniciativas que se desarrollaron en una experiencia de éxito determinada, pero fracasaremos en su traslación a otros contextos si no entendemos el porqué. Debemos entender mejor los motivos por los que una sociedad determinada toma una serie de decisiones estratégicas y en contextos similares, otras sociedades se comportan de manera totalmente diferente. Es lo que en Agirre Lehendakaria Center llamamos el factor `K´, o factor cultural, que genera un sistema coherente de valores, creencias, actitudes y decisiones estratégicas.

Desde nuestro nacimiento nos hemos dedicado a comprender mejor la dimensión cultural de nuestra propia transformación. Con esta información, hemos podido comprender mejor el cómo y el porqué decidimos recuperar el euskera, apostar por la manufactura cuando nos decían lo contrario o introducir la ley de garantía de ingresos (una modalidad de renta básica). Pero no nos hemos quedado ahí, además de comprender mejor nuestra propia transformación hemos comenzado a testar modelos de innovación que incorporan esta dimensión cultural (o factor `K´) como elemento motor. Nuestro a objetivo es contribuir a seguir transformando la sociedad vasca desde un sistema de valores compartido, pero también contribuir a otros procesos similares y poder aprender de ellos.

La necesidad global de construir modelos de desarrollo humano sostenible en situaciones de máxima dificultad nos ofrece un nuevo reto y una gran oportunidad. Podemos intentar posicionarnos en ese debate internacional de forma protagonista, como una sociedad que, con todas sus limitaciones, supo dar una respuesta innovadora en términos sociales y económicos, o podemos participar como actores secundarios. La primera opción nos permite formar parte del grupo de sociedades que lideran este debate y repensar las decisiones que estamos tomando en la actualidad (por ejemplo, la apuesta por la innovación, ya que los últimos datos de EUSTAT y EUROSTAT -hechos públicos el pasado 22 de noviembre- reflejan que nuestra inversión en I+D en 2018 es porcentualmente hablando igual a la del año anterior, 1,85% sobre el PIB; que cada vez estamos más lejos de la media europea; y que desde 2013 Euskadi ha perdido una posición, que después de muchos esfuerzos habíamos superado en 2008). La segunda opción nos instala en el terreno de la auto-complacencia. Queda en nuestra mano la decisión a tomar.